
Cuando se trata de los impuestos de los expatriados, es mejor mirarlo dos veces. La residencia fiscal, asà como los términos de la declaración de la renta y el pago de impuestos, pueden variar significativamente cuando se traslada al extranjero. ¿Y si recibe ingresos de una fuente extranjera? Averigüe si tiene que declararlos en su declaración aunque no estén sujetos a impuestos en su paÃs de acogida.
Definición de residencia fiscal
Aunque cada paÃs define la residencia fiscal de manera diferente, en general se considera residente fiscal a toda persona cuyo domicilio fiscal está registrado en un paÃs determinado. El lugar de residencia puede declararse para cualquier estancia superior a 6 meses anuales en ese paÃs. De lo contrario, el lugar de residencia sigue siendo el paÃs de origen. Hay varios criterios para establecer el domicilio fiscal: el lugar de residencia principal, la ocupación (ya sea asalariada o autónoma) y los intereses económicos, que están localizados en ese paÃs.
Es posible distinguir entre los ingresos obtenidos en el paÃs de residencia fiscal y en el extranjero, en función de los intereses económicos. Por ejemplo, un residente en Bélgica que obtiene la mayor parte de sus ingresos de fuentes belgas (salarios, alquileres, pensiones, etc.) tiene intereses económicos en Bélgica. Sus ingresos de origen belga son superiores a sus ingresos de origen extranjero.
Declaración de la renta extranjeraÂ
¿Cómo hacer la declaración del impuesto sobre la renta de los ingresos procedentes del extranjero? ¿Es necesario presentar la declaración aunque no tribute en su paÃs de expatriación? Todo depende del paÃs de destino y de si existe o no un convenio fiscal entre ambos paÃses (el de origen y el de acogida). También hay que tener en cuenta el estatus del expatriado: residente permanente, residente no permanente o no residente.
En concreto, el convenio fiscal determina si la renta extranjera estará sujeta o exenta de impuestos en el paÃs de acogida, si debe declararse o no en ese paÃs y si puede evitarse la doble imposición. El convenio fiscal también especifica los términos y condiciones de aplicación. Por ejemplo, si el convenio estipula que la renta extranjera estará exenta de impuestos pero debe declararse, establecerá que esta declaración no se gravará sino que simplemente se utilizará para calcular el importe del impuesto sobre la renta. Sin embargo, si la renta extranjera está sujeta a impuestos, el convenio fiscal ofrecerá soluciones para evitar la doble imposición.
¿Qué tipos de ingresos en el extranjero pueden estar sujetos a impuestos?
En general, los expatriados deben pagar el impuesto sobre la renta por los ingresos obtenidos en su paÃs de acogida. Sin embargo, también hay que tener en cuenta factores como las normas fiscales del paÃs extranjero y la existencia o no de un convenio fiscal con el paÃs de origen. A falta de convenio fiscal, los ingresos extranjeros son imponibles en el paÃs de origen.
Varios tipos de rentas extranjeras son imponibles en ausencia de convenio fiscal: sueldos, salarios y pensiones, rentas de profesiones liberales, alquileres percibidos, plusvalÃas y rentas de la propiedad.
Declaración de la renta extranjera
A efectos de la declaración de la renta, siempre es mejor remitirse a la normativa del paÃs de acogida. En Japón, por ejemplo, los residentes permanentes y no permanentes tienen que pagar impuestos sobre la renta extranjera, mientras que los no residentes no pagan impuestos sobre la renta extranjera. Otro ejemplo: la Agencia Tributaria de Canadá considera que todos los residentes canadienses deben tributar por sus ingresos globales, independientemente de su origen. Todos los ingresos deben declararse, ya procedan de fuentes canadienses o extranjeras. De ahà que sea esencial consultar constantemente la normativa fiscal del paÃs de acogida y comprobar si tiene o no un convenio fiscal con el paÃs de origen.